El sábado, al calor de unos cuantos turs y brascadas, Domingo nos dijo que él era un tipo que contaba historias. Así de sencillo. Y es la receta perfecta, nos tuvo a todos una hora larga con la boca abierta y la risa puesta.

El sopar de conte funciona. Quizá no sea multitudinario
, pero es un lujo, asequible, tener noches como la del sábado con artistas como Domingo.
